El cáncer de piel se produce por la proliferación descontrolada de células de las distintas capas de la piel. Las causas más frecuentes son la exposición a la radiación solar y a otras radiaciones; por eso aparece con más frecuencia en las zonas del cuerpo más expuestas al sol —sobre todo en la cabeza y el cuello— que en otras zonas. La piel clara, un gran número de lunares, la predisposición genética y las heridas crónicas también suponen un riesgo.
Tipos de cáncer de piel más frecuentes
| Tipo | Tendencia a diseminarse | Enfoque de tratamiento |
|---|---|---|
| Carcinoma basocelular | No se disemina a otras zonas; es el tipo de evolución más favorable | En la mayoría de los casos basta con la extirpación quirúrgica |
| Carcinoma espinocelular (de células escamosas) | Puede diseminarse a los ganglios linfáticos regionales | Se extirpa con márgenes adecuados; si es necesario, también se evalúan los ganglios linfáticos |
| Melanoma maligno | Es el tipo de evolución más grave | Se trata con diagnóstico precoz y cirugía adecuada; pueden ser necesarios tratamientos adicionales |
El diagnóstico precoz influye directamente en el alcance del tratamiento y en la evolución.
¿Qué síntomas requieren atención?
- Herida que no cicatriza durante mucho tiempo, que forma costra y vuelve a abrirse
- Lunar que crece, se oscurece o cambia de forma
- Manchas de bordes irregulares y color no uniforme
- Picor, sangrado o crecimiento asimétrico en un lunar
- Bulto de nueva aparición en la piel que sigue creciendo
Si se observan estos signos, se debe acudir al médico sin perder tiempo.
¿Cómo se realiza el tratamiento quirúrgico?
El tratamiento se planifica según el tipo y el estadio del cáncer y su localización en el cuerpo.
- En lesiones pequeñas: la extirpación quirúrgica puede realizarse de forma ambulatoria y con anestesia local.
- En lesiones grandes o si hay diseminación: puede ser necesaria una cirugía más amplia; si existe diseminación a los ganglios linfáticos o a otras zonas, el tratamiento se amplía.
La lesión se extirpa dejando un margen de tejido sano a su alrededor y se envía a estudio anatomopatológico; con este estudio se valora si los márgenes están libres. El defecto resultante se cierra con sutura directa, con un colgajo preparado a partir del tejido vecino o con un injerto de piel. El método se elige según la localización y el tamaño de la zona; en zonas visibles como la cara, la técnica de reconstrucción se planifica en consecuencia.
Además de la cirugía, cuando es necesario pueden aplicarse radioterapia (tratamiento con radiación) y quimioterapia (tratamiento con fármacos contra el cáncer). Esta decisión se toma junto con las especialidades correspondientes, según el tipo y el estadio del cáncer.
Cicatrices y seguimiento
Toda lesión extirpada quirúrgicamente deja cicatriz. En la medida de lo posible, la incisión se sitúa en las líneas naturales de la piel para que la cicatriz sea menos visible. La cicatriz tarda aproximadamente un año en adquirir su aspecto definitivo; protegerse del sol mejora la calidad de la cicatriz.
Tras el tratamiento es necesario un seguimiento periódico: existe la posibilidad de recidiva en la misma zona o de que aparezca una nueva lesión en otra parte del cuerpo. Los intervalos de seguimiento se planifican según el resultado anatomopatológico.
Prevención
- Evitar la exposición directa en las horas de sol más intenso (aproximadamente de 11.00 a 16.00)
- Usar ropa protectora, sombrero y gafas de sol
- Reaplicar a intervalos regulares un protector solar de factor alto
- Evitar las cabinas de bronceado
- Que las personas con antecedentes familiares de cáncer de piel, de piel clara y con muchos lunares se hagan revisiones periódicas de lunares
Para otros procedimientos reconstructivos puede consultar la página de cirugía reconstructiva y, para una valoración, acudir al consultorio.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de piel?
Una herida que no cicatriza durante mucho tiempo, una lesión que forma costra y vuelve a abrirse, un lunar que crece o se oscurece, y manchas de bordes irregulares y color no uniforme son signos a los que hay que prestar atención. Si se nota picor, sangrado o crecimiento asimétrico en un lunar, se debe acudir al médico sin perder tiempo. El diagnóstico precoz influye directamente en el alcance del tratamiento.
¿Cómo se realiza la cirugía del cáncer de piel?
La lesión se extirpa quirúrgicamente dejando un margen de tejido sano a su alrededor. El tejido extirpado se envía a estudio anatomopatológico y se valora si los márgenes están libres. El defecto resultante se cierra con sutura directa, con un colgajo preparado a partir del tejido vecino o con un injerto de piel. El método se determina según la localización y el tamaño de la lesión.
¿Queda cicatriz después de la cirugía?
Toda lesión extirpada quirúrgicamente deja cicatriz. En la medida de lo posible, la incisión se sitúa en las líneas naturales de la piel para que la cicatriz sea menos visible. En zonas visibles como la cara, la técnica de reconstrucción se elige teniendo esto en cuenta. La cicatriz tarda aproximadamente un año en adquirir su aspecto definitivo; protegerse del sol mejora la calidad de la cicatriz.
¿El cáncer de piel reaparece? ¿Es necesario el seguimiento?
Tras el tratamiento es necesario un seguimiento periódico. Existe la posibilidad de recidiva en la misma zona o de que aparezca una nueva lesión en otra parte del cuerpo; esta probabilidad varía según el tipo y el estadio del cáncer. Los intervalos de seguimiento se planifican según el resultado anatomopatológico. Que la persona aprenda a revisar su propia piel y comunique los cambios también forma parte del seguimiento.
¿Qué hay que hacer para prevenir el cáncer de piel?
Las medidas básicas son evitar la exposición directa en las horas de sol más intenso (aproximadamente de 11.00 a 16.00), usar ropa protectora y sombrero, y reaplicar a intervalos regulares un protector solar de factor alto. No se recomienda el uso de cabinas de bronceado. Las personas con antecedentes familiares de cáncer de piel, de piel clara y con muchos lunares deben hacerse revisiones periódicas de lunares.