Las fracturas de los huesos faciales consisten en la rotura y el desplazamiento de uno o varios de los huesos que forman la cara. Se producen con mayor frecuencia por accidentes de tráfico, agresiones y lesiones deportivas. La fractura nasal, la fractura mandibular, la fractura de la órbita (cavidad ocular) y la fractura del hueso cigomático (pómulo) son los tipos más frecuentes. Estas fracturas son importantes porque pueden afectar no solo al aspecto, sino también a funciones como la respiración, la masticación y la visión.
Síntomas y ¿qué funciones afecta?
| Zona de la fractura | Posible efecto |
|---|---|
| Nariz | Obstrucción permanente de las vías respiratorias, dificultad para respirar, deformidad |
| Cavidad ocular (órbita) | Limitación de los movimientos oculares, visión doble, pérdida de visión en los casos avanzados |
| Mandíbula y maxilar | Alteración de las funciones de morder y hablar, cambio en la oclusión dental |
| Hueso cigomático (pómulo) | Limitación del movimiento mandibular, hundimiento del contorno facial |
Síntomas generales: sangrado, hinchazón, dolor, dolor al tacto y pérdida de sensibilidad en la zona de la fractura. La salida de líquido claro por la nariz o el oído requiere una valoración urgente.
¿Cómo se establece el diagnóstico?
El diagnóstico se establece combinando los hallazgos de la exploración con las pruebas de imagen. La información más detallada para valorar los huesos faciales la proporciona la tomografía computarizada; con esta prueba se determinan la ubicación de la fractura, el número de fragmentos y el grado de desplazamiento. En las fracturas que afectan al contorno de los ojos, la valoración se realiza junto con oftalmología, y en las que afectan a la mandíbula y a la oclusión dental, con las especialidades correspondientes.
¿Toda fractura requiere cirugía?
No. En las fracturas no desplazadas y estables, el tratamiento es posible sin cirugía, con un vendaje y una férula adecuados. La cirugía es necesaria en los siguientes casos:
- Si los extremos del hueso se han desplazado
- Si se ha producido un hundimiento o una asimetría de los rasgos faciales
- Si se ven afectados la masticación, la oclusión dental, los movimientos oculares o la respiración
¿Cómo se realiza la cirugía?
El procedimiento se realiza por lo general con anestesia general. Para acceder a la zona de la fractura se realizan incisiones finas; estas incisiones se planifican, en la medida de lo posible, en lugares donde queden ocultas: por dentro de la boca, en el borde de la ceja o en el párpado inferior. Los huesos fracturados se fijan en su posición anatómica original con placas y tornillos de titanio. No todos los pacientes necesitan tratamiento con placas y tornillos; la decisión se toma según el tipo de fractura.
Los materiales de titanio utilizados pueden permanecer en su lugar de por vida mientras no causen problemas. Si surge algún problema, pueden retirarse mediante un segundo procedimiento.
El momento adecuado para la cirugía
El periodo adecuado suele ser las primeras 1-2 semanas tras la lesión: se espera a que la hinchazón se resuelva en cierta medida, pero la intervención debe realizarse antes de que la consolidación ósea se complete en una posición incorrecta. En las situaciones que amenazan los ojos o la respiración, la intervención se realiza de urgencia. En los casos tardíos, la reparación se vuelve más compleja y el resultado es menos previsible.
Recuperación
| Periodo | Qué se espera | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Primeras 2-3 semanas | La hinchazón y los hematomas disminuyen notablemente | Dieta blanda, no sonarse la nariz |
| 6 semanas | La consolidación ósea se completa en gran medida | Se mantiene la protección frente a los golpes |
| Durante meses | Si un nervio se ha visto afectado, el adormecimiento puede persistir | Controles de seguimiento |
| Con la autorización del médico | Vuelta a los deportes de contacto | Una vuelta precoz conlleva riesgo de nueva fractura |
Para otros procedimientos de reparación puede consultar la página de cirugía reconstructiva y, para cuestiones relacionadas con la forma de la nariz y la respiración, la de rinoplastia. Para una valoración, puede acudir al consultorio.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los síntomas de una fractura de los huesos faciales?
Tras un golpe, pueden ser signos de fractura la hinchazón y los hematomas marcados en la cara, el dolor, el hundimiento o la asimetría de los rasgos faciales, la dificultad para abrir y cerrar la boca, el cambio en la forma en que encajan los dientes, la visión doble, la limitación de los movimientos oculares y el adormecimiento de la cara. La salida de líquido claro por la nariz o el oído requiere una valoración urgente. Ante estos síntomas, se debe acudir sin demora a un centro sanitario.
¿Cómo se diagnostican las fracturas faciales?
El diagnóstico de las fracturas faciales comienza en primer lugar con la exploración del paciente. Se valoran la hinchazón, los hematomas, el dolor, la deformidad, la dificultad para abrir la boca, el adormecimiento o los problemas relacionados con la visión. Para determinar con detalle la ubicación y la extensión de la fractura se utiliza generalmente la tomografía computarizada (TC). Según los hallazgos obtenidos, se determina qué huesos faciales están afectados por la fractura y se planifica el tratamiento adecuado.
¿Toda fractura facial requiere cirugía?
No. Si los extremos del hueso no se han desplazado y no hay alteración de los rasgos faciales ni de la función, el seguimiento y el tratamiento de apoyo pueden ser suficientes. Si la fractura se ha desplazado, ha provocado un hundimiento en la forma de la cara o afecta a la masticación o a los movimientos oculares, es necesaria la reparación quirúrgica. La decisión se toma según el tipo de fractura y los hallazgos de cada persona.
¿Cuándo debe realizarse la cirugía de una fractura facial?
El periodo adecuado para la cirugía suele ser las primeras 1-2 semanas tras la lesión; se espera a que la hinchazón se resuelva en cierta medida, pero la intervención debe realizarse antes de que la consolidación ósea se complete en una posición incorrecta. En las situaciones que amenazan los ojos o la respiración, la intervención se realiza de urgencia. En los casos tardíos, la reparación puede volverse más compleja.
¿Cómo evoluciona la recuperación?
La consolidación ósea suele completarse en gran medida en 6 semanas. Durante este periodo se recomienda una dieta blanda, no sonarse la nariz y protegerse de los golpes. La hinchazón y los hematomas disminuyen notablemente en las primeras 2-3 semanas. Si un nervio se ha visto afectado, la sensación de adormecimiento puede durar meses. La vuelta a los deportes de contacto depende de la autorización del médico.